Los versos de Masha Roux proceden de una improbable mezcla cultural y de una peripecia biográfica dignas de una novela de Tolstoi o de la película Doctor Zhivago, dirigida por David Lean en 1965, varias décadas antes del nacimiento de nuestra poetisa.
Este es su primer libro, pero no será el último, desde luego. Hay que disfrutar de la energía sin filtro que brota de esta artista rusa con acento andaluz, porque sus poemas cortos condensan ambición, redención, desamor, nihilismo, rabia y aullidos. Y no por ese orden. Loba, sin duda. Siberiana y sevillana, para más señas. La piromanía, tres claveles, esqueletos que se convierten en polvo, la muerte, la duda, el miedo… pero al final, siempre la poesía. Quien lea este breviario entenderá que el corazón es solo una víscera decorada con siglos de literatura.