Rafa Botella (Simat de la Valldigna, València, 1985) ha vivido varias vidas en una sola. De niño cantó en la escolanía; de adolescente dejó el bachillerato para cortar naranjas y quemar noches en discotecas. A los 18 conoció a Cristel y, poco después, en 2004, un brutal accidente lo convirtió en tetrapléjico: un busto parlante, sin sensibilidad por debajo del cuello. Ni en brazos, ni en piernas… Empezaba otra historia.
En 2010 obtuvo el premio Romper Barreras, después vivió la Fórmula 1 en Valencia, vibró en festivales de música hardcore-gabber en Holanda y Alemania, disfrutó de la MotoGP en Montmeló, en 2012 saltó en paracaídas… Pero en 2013 llegó el dolor crónico, compañero de viaje desde entonces.
Siendo un destacado activista por la eutanasia, con frecuente presencia en platós de diversas televisiones y medios, el corto Hardcore sobre su vida obtuvo el Premio Berlanga, y ya en la era de la inteligencia artificial, encontró una nueva voz. Este libro nace de ahí.