Estas locas crónicas constituyen uno de los libros de viajes más divertidos jamás escritos sobre la India, debido a la gracia natural con la que Migue Sonka nos cuenta sus aventuras. Estas páginas, además de como fabuloso entretenimiento, servirán como guía al viajero del primer mundo que quiera adentrarse en el permanente asombro, desconcierto e irritación que genera tamaño choque de culturas. Todo ello escrito con humildad, un desternillante sentido del humor (a menudo muy negro) y un gran cariño hacia aquellas inmensas y lejanas tierras del sudeste asiático.
En estas páginas visitaremos Madrás, Delhi, Benarés, Agra, Calcuta, Goa, Mumbay, Srinagar, Cachemira, Malka, Pokara, Rajhastan y un sinfín de lugares ignotos, y en ellas Sonka nos detalla costumbres, recetas (no en vano es chef), alojamientos inconcebibles, itinerarios fuera de ruta, personajes reales que parecen imaginados, leproserías, plazas repletas de policías alucinados bajo los potentes efectos del Bang Lasie, arañas gigantes en una pensión de Nepal, ceremonias religiosas, música con guitarra… y la larga sombra de Teresa de Calcuta, con quien nuestro autor valenciano trabó una relación personal y espiritual que roza el surrealismo.
El libro se completa con una colección de fotografías tomadas por Sonka durante esos seis meses de aventuras, y un buen puñado de códigos QR que conducirán al lector a suculentos vídeos de cada canción que interpretaba para sus improvisados conciertos ante sus más improvisadas aun audiencias. “¡Ché!” es una interjeción que se dice mucho en tierras valencianas, y desde ahora es también un libro de viajes, pero no uno cualquiera. Este libro es un viaje en sí mismo.